Mujer con móvil

Quiénes somos

Somos una empresa con 33 años de trayectoria y experiencia en el sector de los regalos promocionales.

El centro de Ética es el cliente. Nuestra cercanía en la relación con los clientes, la fluidez en la comunicación, la involucración en los proyectos y la agilidad en los procesos, son nuestros principales atributos como compañía del sector del marketing promocional.

En este mundo 4.0 apostamos fuerte por las relaciones humanas; pese a encontrarnos en una época donde lo digital y lo tecnológico han modificado nuestra manera de relacionarnos personal y laboralmente, estamos convencidos y queremos seguir creyendo que las relaciones humanas juegan un papel importante en nuestro día a día.

Más del 25% de nuestros clientes siguen contando con nosotros desde hace más de 10 años.

El hecho de ser una compañía consolidada profesional y financieramente, nos ha ayudado a mantenernos en pie a pesar de la crisis que comenzó en España en el 2008 y que tanto afectó a muchos profesionales de nuestro sector.

En el 2009, Ética, junto con otras tres empresas europeas de merchadising, fue seleccionada por Astellas Pharma, (uno de los 5 laboratorios más importantes de la industria farmacéutica a nivel mundial), como proveedor oficial de merchadising europeo para todas sus delegaciones (unas 14 delegaciones en Europa) durante 4 años.

Esta colaboración se mantuvo vigente hasta que, en el año 2014, entró en vigor ‘El Código de buenas prácticas de la Industria Farmacéutica’, de Farmaindustria, en el que se regulaba y prohibía la promoción de los medicamentos.

En la actualidad seguimos colaborando con este laboratorio en el suministro de artículos relacionados con la práctica médica.

Trabajar con los mejores nos exige un papel con mayor protagonismo cada día. Hemos sabido establecer relaciones con empresas tanto grandes como pequeñas; empresas emprendedoras que han depositado su confianza en nuestra organización, y eso es porque uno de los aspectos que nos definen es la seriedad en el trato con el cliente y eso se nota en el resultado final: En Ética ninguna otra cosa puede satisfacernos más que ver a nuestros clientes conseguir sus objetivos.

En Ética ninguna otra cosa puede satisfacernos más que ver a nuestros clientes conseguir sus objetivos.

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Carta del director

Siempre había seguido con admiración las carreras de éxito; está en nuestro ADN, estamos programados para triunfar o al menos intentarlo y yo no era una excepción. Desde joven tuve claro que quería ser una persona de éxito tanto en términos económicos como en prestigio y reconocimiento. Centré mis estudios en lograr estos objetivos y todo lo que vino después fue una lucha interminable por alcanzar los que me había trazado.

Pero fracasé; mi carrera hacia el éxito trabajando por cuenta ajena me ayudó a adquirir muchas experiencias, pagar mis gastos, vivir, etc, pero finalmente me di cuenta que estaba fracasando porque descubrí que las metas que estaba consiguiendo no eran las mías. Este pensamiento iba cada día percutiendo en mi interior hasta que por fin un día, aprovechando un cambio de residencia, hecho unido a mi desmotivación, provocó que me planteara cambios de calado en mi vida profesional: “ ¿y si probaba a crear mi propia empresa?”. Fueron unas semanas de noches en vela, sopesando pros y contras; era un salto al vacío en el que tenía que capitalizar todos mis recursos económicos, y además de esto, pensar que tenía cinco bocas a las que alimentar. Pero, una vez deshojada la margarita, creé mi empresa.

Recuerdo aquellos días como un extraño cóctel de nervios, emociones, preocupaciones. Mi familia me contemplaba preocupada pero respetando siempre mi decisión. Elegir marca, nombre, registros, papeleos, altas, impuestos, etc, me hizo descubrir el lado más amargo del emprendedor: el de pelearse con la Administración para poner todo en orden. Las primeras semanas fueron inciertas. A cada hora me preguntaba si habría acertado o si el fracaso me esperaba a la vuelta de la esquina.

Pasado este período de incertidumbres, mi joven empresa emitía su primera factura; un cliente y amigo, decidió confiar en mí. La experiencia fue sensacional; por fin realizaba un trabajo del que era responsable en su totalidad, lo que se dice un trabajo BIEN HECHO.

Y bien, desde ese primer cliente en 1986, esta sociedad, Ética, sigue funcionando.